lunes, 17 de agosto de 2009

Escribo ésto para no tener que olvidarme de tí.
No quiero olvidarme de tí.
No quiero nada, si no puedo convertirte en un buén recuerdo.
Son tantas las cosas que quiero decir.
Y tan poco coraje tengo para mostrar.
El dijo, no.
Y se derrumbó el mundo.

viernes, 3 de julio de 2009

Más que ser

Pasan de las dos de la mañana, afuera llueve, copiosamente, es mitad del verano y la brisa inunda la habitación completa. Esta habitación húmeda, oscura en la que vivo. En la que vivo mis días, en la que expreso mi todo, en la que he volcado horas y horas de hastío, de alegría y litros de lágrimas.
La misma habitación que conoce mis secretos y mis hanelos, que ha sido testigo de mis fantasías, vívidas, como de niño.
Hoy fantasío un poco, fantasío con la ídea de poder tocarlo y mi almohada lo sabe, es ella la que recibe todas las caricias que no puedo darle, es ella sobre la que duermo pretendiendo ser su pecho. Es ella la que conoce los secretos que viven en mis dedos.
Afuera llueve, lluvia copiosa, veraniega con olor a tierra, con olor a sueños.
El olor a sueños mezclado con tabaco, el que inunda mi cuarto a momentos, que se mescla con brisas cálidas, con sueños casi perfectos. Se mezcla con trozos de drama, de anhelos, de deseos, tna vívidos como duraderos.

martes, 3 de febrero de 2009

Solo me besó una vez

Recuerdo que era sábado, un sabado de marzo. No había nada mas que hacer en sabado que dormir, leer, tener citas con Fellini o salir a caminar.
-A caminar será, me dije en voz alta.
Até las agujetas de mis tennis, y salí a ahuyentar al mundo.
Crucé calle tras calle, cantando, platicando con el cielo y diciendole mi vida. Mucha gente suele notar a la chica que habla sola, pero muchos no me hacen caso, solo disimulan y me ven de reojo con esa actitud característica de los adultos.
Noté que el me miró, descaradamente, curiosamente. Y lo ví de vuelta.
Delgado, con un aire de fragilidad y unas ojeras a las que no pude resistirme.

-Hola
-Hola

Habiamos intercambiado palabras ya, luego de preguntarnos los nombres y las edades nos encontrabamos hablando comodamente de nuestras vidas y de como compartiamos cierta afición por los helados de pistache.

-Algún día te invitaré uno

Me dijo mientras pateaba una piedra. Lo recuerdo, por que tuve que esquivarla.
Caminamos por cuadras y cuadras, paso tras paso compartiamos sonrisas. Decidimos sentarnos en una jardinera que estaba en una esquina.
Posé mi cabeza sobre su hombro como si lo conociera de años, y nos quedamos escuchando los sonidos de la calle, yo contaba las veces que respiraba, sin que él se diera cuenta.
Empezó a anochecer, tenía que regresar a mi casa, pronto.
-Ya tengo que regresar
Le dije.

-¿En serio me vas a dejar solo aquí?
-Sí
-Bueno, pero vete rápido
-¿En serio?
-No

Al levantarme, me tomó de las manos y voltee a verlo, después de unos segundos de miradas me besó, no supe que decir, que sentir, que hacer. Solo me quedé ahi, de pie.

-Ya me voy
-Bueno
-Te veo, algún dia de estos.
-Claro

Lo ví dos veces después. A la distancia.
Pero compartimos más en una tarde, que muchos en toda su vida.

viernes, 30 de enero de 2009

Ella resbaló al lago y se convirtió en música.

domingo, 18 de enero de 2009

Me da miedo la brisa por que recorre tu rostro, de forma tan suave, tan minuciosa. Y empapa tus labios y te hace cerrar los ojos.
Me da miedo que te guste sentir el viento en el cuerpo, que acaricie tus hombros y toque tu alma.
Me da miedo cuando posas tus pies sobre el pasto y sonries de forma desvergonzada, que sientas ese cosquilleo, que te llena.
Me da miedo no poder hacerte sentir todo lo que ellos pueden, me da miedo no ser nada.
Que no ocupe ese lugar en tu vida, después de todo, de tantos besos, tantas miradas, de tantos sueños de almohadas mojadas.
Me da más miedo no poder olvidarte ahora, dejarte afuera de mi ventana y seguir sintiendo celos, de la brisa que te besa, el viento que te roza y el pasto que te acaricia.
De seguir escribiendo cosas, con afán de exorcizarte de mi alma.