domingo, 18 de enero de 2009
Me da miedo la brisa por que recorre tu rostro, de forma tan suave, tan minuciosa. Y empapa tus labios y te hace cerrar los ojos.
Me da miedo que te guste sentir el viento en el cuerpo, que acaricie tus hombros y toque tu alma.
Me da miedo cuando posas tus pies sobre el pasto y sonries de forma desvergonzada, que sientas ese cosquilleo, que te llena.
Me da miedo no poder hacerte sentir todo lo que ellos pueden, me da miedo no ser nada.
Que no ocupe ese lugar en tu vida, después de todo, de tantos besos, tantas miradas, de tantos sueños de almohadas mojadas.
Me da más miedo no poder olvidarte ahora, dejarte afuera de mi ventana y seguir sintiendo celos, de la brisa que te besa, el viento que te roza y el pasto que te acaricia.
De seguir escribiendo cosas, con afán de exorcizarte de mi alma.
Me da miedo que te guste sentir el viento en el cuerpo, que acaricie tus hombros y toque tu alma.
Me da miedo cuando posas tus pies sobre el pasto y sonries de forma desvergonzada, que sientas ese cosquilleo, que te llena.
Me da miedo no poder hacerte sentir todo lo que ellos pueden, me da miedo no ser nada.
Que no ocupe ese lugar en tu vida, después de todo, de tantos besos, tantas miradas, de tantos sueños de almohadas mojadas.
Me da más miedo no poder olvidarte ahora, dejarte afuera de mi ventana y seguir sintiendo celos, de la brisa que te besa, el viento que te roza y el pasto que te acaricia.
De seguir escribiendo cosas, con afán de exorcizarte de mi alma.
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