viernes, 3 de julio de 2009

Más que ser

Pasan de las dos de la mañana, afuera llueve, copiosamente, es mitad del verano y la brisa inunda la habitación completa. Esta habitación húmeda, oscura en la que vivo. En la que vivo mis días, en la que expreso mi todo, en la que he volcado horas y horas de hastío, de alegría y litros de lágrimas.
La misma habitación que conoce mis secretos y mis hanelos, que ha sido testigo de mis fantasías, vívidas, como de niño.
Hoy fantasío un poco, fantasío con la ídea de poder tocarlo y mi almohada lo sabe, es ella la que recibe todas las caricias que no puedo darle, es ella sobre la que duermo pretendiendo ser su pecho. Es ella la que conoce los secretos que viven en mis dedos.
Afuera llueve, lluvia copiosa, veraniega con olor a tierra, con olor a sueños.
El olor a sueños mezclado con tabaco, el que inunda mi cuarto a momentos, que se mescla con brisas cálidas, con sueños casi perfectos. Se mezcla con trozos de drama, de anhelos, de deseos, tna vívidos como duraderos.