martes, 3 de febrero de 2009

Solo me besó una vez

Recuerdo que era sábado, un sabado de marzo. No había nada mas que hacer en sabado que dormir, leer, tener citas con Fellini o salir a caminar.
-A caminar será, me dije en voz alta.
Até las agujetas de mis tennis, y salí a ahuyentar al mundo.
Crucé calle tras calle, cantando, platicando con el cielo y diciendole mi vida. Mucha gente suele notar a la chica que habla sola, pero muchos no me hacen caso, solo disimulan y me ven de reojo con esa actitud característica de los adultos.
Noté que el me miró, descaradamente, curiosamente. Y lo ví de vuelta.
Delgado, con un aire de fragilidad y unas ojeras a las que no pude resistirme.

-Hola
-Hola

Habiamos intercambiado palabras ya, luego de preguntarnos los nombres y las edades nos encontrabamos hablando comodamente de nuestras vidas y de como compartiamos cierta afición por los helados de pistache.

-Algún día te invitaré uno

Me dijo mientras pateaba una piedra. Lo recuerdo, por que tuve que esquivarla.
Caminamos por cuadras y cuadras, paso tras paso compartiamos sonrisas. Decidimos sentarnos en una jardinera que estaba en una esquina.
Posé mi cabeza sobre su hombro como si lo conociera de años, y nos quedamos escuchando los sonidos de la calle, yo contaba las veces que respiraba, sin que él se diera cuenta.
Empezó a anochecer, tenía que regresar a mi casa, pronto.
-Ya tengo que regresar
Le dije.

-¿En serio me vas a dejar solo aquí?
-Sí
-Bueno, pero vete rápido
-¿En serio?
-No

Al levantarme, me tomó de las manos y voltee a verlo, después de unos segundos de miradas me besó, no supe que decir, que sentir, que hacer. Solo me quedé ahi, de pie.

-Ya me voy
-Bueno
-Te veo, algún dia de estos.
-Claro

Lo ví dos veces después. A la distancia.
Pero compartimos más en una tarde, que muchos en toda su vida.

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